domingo, 14 de octubre de 2012

BUENAS NOCHES MI SEÑOR.TE ENTREGO MIS SUEÑOS Y MIS MADRUGADAS....


Ya está amaneciendo Mi Señor y yo ya me esoy oscureciendo.

Los ojos se me cierran y mi deseo es ir a la cama. Dormir y descansar bajo tu guarda y tu manto.

Ha pasado el día con su cortejo de actividades,
amigos,muy amigos y no tanto, gente y trabajo, hablar y escuchar,libros y papeles, decisiones y dudas.
Ni siquiera sé bien lo que he hecho o lo que he dicho, pero para mi el día toca a su fin aunque otros estén despertando, y yo quiero ofrecertelo , Mi Señor, tal como ha sido, antes de cerrar la cuenta y pasar la página.
Acepta este día mio como varilla de incienso que se ha quemado hora a hora bajo tu presencia, dejando en las cenizas del pasado la fragancia del presente.
Aceptaló como mis manos alzadas hacia ti, símbolo e instrumento de mis acciones diarias para vivir mi vida y establecerme en tus sueños.
Aceptalo como ofrenda de mis noches sin sueño como sacrificio vespertino que celebra en el altar del tiempo la liturgia de la eternidad de las horas.
Aceptaló como oración que resume mi fe, mi entrega y mi vida toda.Acepta al final del día el humide homenaje de mi humano existir.
No trato de justificar mis acciones, defender mis decisiones o escusar mis fallos.Sencillamente , presento ante tí el día de hoy y su madrugada tal y como ha sido, como yo lo he vivido y como tu lo has visto ,sabiendo como sé que siempre me miras , me sientes ,me ves y me saludas.
Recogeló con tu mirada y archívalo en los pliegues de tu misericordia.
Su recuerdo queda a salvo en tu eternidad, y yo puedo desprenderme de él con alegre confianza.
Aligera mis hombros de la carga de este día, para que no opriman mi memoria o hiera mi pensamiento.
Limpia mi mente de todo disgusto y toda pena, y que no me quede resto ni basura que enturbie mi conciencia.
Que arda el día y mi madrugada como ha ardido la varillas de incienso que se deshace en perfume, se desvanece en la nada y llena todo el espacio alrededor con gesto evasivo de su presencia invisible: y que no deje así residuo alguno de remordimiento, preocupación, ansiedad o culpa en mi alma abierta al cielo Mi Señor.
Acepta, Mi Dios, Dios Mio, mi sacrificio vespertino.Haz que cicatricen mis recuerdos y se cierre mi pasado, para que pueda vivir el presente de mi noche en y con con la plenitud de tu gracia
Vela mis sueños , Mi Señor, A ellos ya me entrego . No me desveles ni me despiertes hasta que vuelva a amacercer para seguir cantantando y contando la gloria y bendiciciones que pusiste en ellos.
Amen.

MADRID 14 OCTUBRE 2012.
(Oración: Noche y Madrugada)
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¡PUÉS,"ESO", PUEDE SER QUE NO ME SORPRENDA TANTO ...

Me resulta duro admitirlo, aún ante mi misma, pero es un hecho que no puedo seguir pasando por alto, y haré bien en confesarmelo: tengo enemigos.
Tengo enemigos y también infinidad de amigos, pero, hay personas a los que no agrado, personas que se me oponen, personas que tratan de poner obstaculos a mis trabajos y esfuerzos y estropear mis exitos , si es que los tengo.
Hay personas para lo que soy una crítica o una censura constante y no es manía persecutoría, sino que simplemente veo y admito esa desagradable realidad.
No les gusto a todos, y a mi me conviene esa realidad.

Me gusta recitar los salmos y hoy me acojo a uno de tantos sin que se malgaste mi oración de todos los domingos.
Siempre, siempre seguiré orando aunque no se plazcan con mis salmos , unas veces leidos y otras en mi interior y sólo rezando:

.-"Cuanta guerra me han hecho desde mi juventud. En mis espaldas metieron el arado y alargarón los surcos".-

La image es brutal, pero la realidad no es menos inhumana.
Ararón mis espaldas como el labrador ara sus campos con una hoja de acero y llevo las cicatrices en los tejidos del alma.
Y, quiero llegar a aceptar la realidad de los sufrimientos que otros me han causado, sin que yo sienta enemistad personal o amargura interna por la conducta enemiga de seres a los que yo llamo hermanos.
Juicios legales de esta tierra que enjuicia y condena y juicios que liberan y me dan libertad para seguir viviendo como vivo ,pero juicios al fin y al cabo ,que siempre voy ganando y que espero seguir ganando por la justicia de Dios Santo.
No pienso en ellos hoy, sino en mi misma.
El hecho de tener enemigos me humilla.
Yo creía ser una persona de primera, creía ser atractiva y agradable a todos, y resulta que no lo soy.
No lo digo para culpar a nadie, y menos a mi misma, sino simplemente para hacer constar el hecho y deribar de él la humildad que me corresponde.
No les gusto a todos.Lástima, pero así és.
Acepto la carga y aprendo la lección.
Lo interesante es que puedo aprender más cosas sobre mi misma de mis enemigos que de mis amigos.
Los que me quieren bién me halagan con su afecto, su aprecio y su cariño, mientras que aquellos que se me oponen me revelan mis puntos flacos con sus censuras ,sus criticas o sus ataques, sus olvidos ,sus omisiones, silencios o sus desprecios.
Puedo aprender a conocerme mejor que con muchas horas de autoexamen.
El conocimiento propio es un tesoro, y el mejor sitio para encontrarlo es en la critica de mis adversarios.
No trato de justificar la penosa situación que sufro sino sacar de ella un valioso fruto para mi alma.
Quiero avanzar en el conocimiento propio estudiando las reacciones que mi conducta provoca en los demás, no ya en la reacción favorabe de mis amigos,sino, con mayor interés, la desfavorable de mis enemigos.

Gracias le doy a los se me oponen.
Me están ayudando mucho a conocerme mejor.


MADRID 14 OCTIBRE 2012



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sábado, 13 de octubre de 2012

HONOR



Honor, corre loco y angustiado;

cansado, de encontrar Vanidad;
en pechos, de previsible mundo;
tibio, incierto y poco real.

Busca, incansable lo quieran;
no lo hacen, Mentira reina;
intenta, con sublimes muestras;
y llora… llora, por prontas caídas.

Mentira, Estafa, Incumplimientos;
Infidelidad, Odio y Desamor;
Despreocupación (por casi o todos);
solo halla, en cada corazón.

Corre loco, buscando lo aniden;
furioso, por hechos y decisiones;
¡Honor! derrotado por débiles;
aún herido, busca incluso a Muerte.

Encuentra, con Fieles, muy pocos;
a amiga Muerte, en lloro;
"¡Ni a mi respetan!" comenta:
"¿Me aconsejas bravo Honor?".

"Busquemos, en el lugar extraviado;para matar, a los malvados;
que a Sabiduría han apresado,
moribunda está en Olvido."

Fueron hasta Olvido, la hallaron;
allí, a los grandes encontraron;
entre otros incluso a Amor suspirando.
Al volver, humanos ya no vieron.

.(Javier R. Cinacchi)

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LA GUARDIA CIVIL SIEMPRE BAJO EL MANTO DE LA VIRGEN DEL PILAR



Esta es la Historia de cómo la Virgen del Pilar pasó a ser Patrona de la Guardia Civil.


En la Real Orden Circular del Ministerio de la Guerra de 8 de febrero de 1.913, el Rey declaró Patrona de la Guardia Civil a la Virgen del Pilar.

Todo comenzó unos cuantos años antes, serí­a el año 1.864 cuando el sacerdote D. Miguel Moreno que era el primer Capellán Castrense del prestigioso Colegio de Guardias Jóvenes llamado “Duque de Ahumada” que se encuentra en Valdemoro, tuvo a bien colocar en la capilla del citado colegio una imagen de la Virgen del Pilar de Zaragoza.
Serí­a en 1.865 cuando de forma espontanea según narran los escritos se celebró la primera Patrona de la Guardia Civil, que era en el mes de septiembre y no Octubre como lo es ahora.
Fueron los alumnos de este Colegio que al convertirse en profesionales al ir destacados a los puestos de toda España, fueron difundiendo este acto de celebrar la Patrona con un homenaje de fe hacia la Virgen del Pilar.

Esta tradición durante más de 50 años consistí­a en tener fe como protectora en los servicios que se prestaban a la Virgen del Pilar.

El Teniente General D. Angel Aznar Butigieg que en 1.913 era el Director General del Cuerpo trasladó una petición al Ministro de la Guerra que no era otro que D. Agustí­n Luque y Coca donde le pidió oficialmente que la Virgen del Pilar fuera declarada Patrona del Cuerpo de la Guardia Civil, a lo que el Rey D. Alfonso XIII accedió y mandó publicar.

Después de su publicación, las palabras que transmitió el Teniente General D. Aznar fueron estas:

.-“La Guardia Civil, compuesta por los soldados más veteranos del Ejército, satisfizo siempre a las esperanzas de la Nación y respondió a la confianza de los Gobiernos porque sois valientes, firmes en la fatiga y abnegados en el peligro. Este año, al solemnizar el dí­a de la Patrona, celebraremos en la Guardia Civil la primera fiesta de compañerismo. Cuando os congreguéis para ello en cada Puesto, dedicad una oración a nuestros compañeros que sacrificaron la vida en el cumplimiento del deber y al inolvidable Duque de Ahumada, organizador del Cuerpo; y antes de separaros, terminad nuestra fiesta diciendo; ¡Viva España!, ¡Viva el Rey! “.-

Era el año 1.917 cuando el Director General que era el Teniente General D. Antonio Tovar Marcoleta ofrendó con una placa a la Virgen del Pilar, que a dí­a de hoy aún se conserva en la Basí­lica de Zaragoza en el mismo lugar donde fue colocada.
Allí­ se puede leer el siguiente texto:

.-“Los Generales, Jefes, Oficiales y personal de Tropa del Instituto de la Guardia Civil como homenaje a Nuestra Señora la Virgen del Pilar declarada su Excelsa Patrona por Real Orden de 8 de febrero de 1913“.-

Son muchos años los que han pasado ya, pero a dí­a de hoy todos los años el 12 de Octubre se celebra la famosa fiesta de la Guardia Civil, en honor a su Patrona la Virgen del Pilar, siendo la protectora de estos valientes hombres y mujeres que dan su vida a la defensa de la Constitución y el territorio español.


UNO NACE GUARDIA CIVIL PARA TODA LA VIDA. ÉS MUCHO LO QUE LOS ESPAÑOLES LE DEBEMOS A ESA GENTE TAN ABNEGADA, PERO PRINCIPALMENTE  "LA SEGURIDAD" Y  LUEGO...¡MIL COSAS¡¡.
¡¡VIVA LA GUARDIA CIVIL¡¡)

MADRID 12 OCTUBRE 2012





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viernes, 12 de octubre de 2012

POR MI PARTE,¡NADA QUE DECIR?, Y,¿POR LA VUESTRA?

La devoción a la Virgen del Pilar comienza en mi vida, desde que con su piedad de aragoneses la infundieron mis padres en el alma de cada uno de sus hijos.
Más tarde, durante mis estudios sacerdotales, y también cuando cursé la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza, mis visitas al Pilar eran diarias.
En marzo de 1925 celebré mi primera Misa en la Santa Capilla.
A una sencilla imagen de la Virgen del Pilar confiaba yo por aquellos años mi oración, para que el Señor me concediera entender lo que ya barruntaba mi alma.
Domina! —le decía con términos latinos, no precisamente clásicos, pero sí embellecidos por el cariño—, ¡ut sit!, que sea de mí lo que Dios quiere que sea.

He tenido luego muchas pruebas palpables de la ayuda de la Madre de Dios: lo declaro abiertamente como un notario levanta acta, para dar testimonio, para que quede constancia de mi agradecimiento, para hacer fe de sucesos que no se hubieran verificado sin la gracia del Señor, que nos viene siempre por la intercesión de su Madre.

Pero no vamos a tratar ni de la historia de la advocación a la Virgen del Pilar —conocida por todos, constantemente relatada, transmitida por siglos de padres a hijos—, ni de mis recuerdos personales. Me gusta vivir ese buen pudor que reserva las cosas profundas del alma a la intimidad entre el hombre y su Padre Dios, entre el niño que ha de intentar ser todo cristiano y la Madre que lo aprieta siempre en sus brazos. Desearía, en cambio, que estas manifestaciones mías sobre la Virgen del Pilar fueran una ocasión para que considerásemos algunos puntos de la fe de la Iglesia sobre María, y algunas de las devociones con las que el pueblo fiel la ha honrado a lo largo de los tiempos, y la sigue honrando con cariño filial.

María se llama Madre de Dios porque Ella concibió y de Ella nació el Verbo hecho carne. Este dogma de la Maternidad divina de Nuestra Señora constituye la fuente y la raíz de los privilegios con que el Señor decidió adornarla. María es la Santa Virgen, antes del parto, en el parto y después del parto, como enseña el viejo y amadísimo catecismo de la doctrina cristiana. En Ella se cumplieron las proféticas palabras que el Espíritu Santo puso en boca de Isaías: una virgen concebirá y dará a luz un hijo, será su nombre Emmanuel.

Como preparación a ese portento, Nuestra Señora había sido preservada del pecado original y concebida Inmaculada. Es la llena de gracia, como la saludó San Gabriel. No sólo con muchas gracias, sino llena, con toda la gracia; por eso el Arcángel añade: Dominus tecum , el Señor está en ti, en ti todo el amor de Dios Padre, todo el fuego divino del Espíritu Santo; en ti toma carne el Verbo. En los misterios centrales de nuestra fe cristiana —la Santísima Trinidad, la Encarnación del Verbo y la Redención del género humano— participa María, criatura como nosotros, pero ensalzada por encima de los hombres y de los ángeles: más que Ella, sólo Dios.

El cuerpo purísimo de la Madre de Dios no quedó sujeto a la corrupción del sepulcro, ni hubo de esperar su glorificación hasta el fin del mundo. La Inmaculada Virgen, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.

La Iglesia define como dogmas de fe estas verdades fundamentales de la existencia de María: su Maternidad divina, su perpetua Virginidad, su Inmaculada Concepción, su Asunción a los Cielos. Y el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia propone también, a la fe de los cristianos, la doctrina sobre otros privilegios y prerrogativas de Nuestra Señora.

La aclama como Corredentora, Mediadora ante el Señor, indisolublemente unida a su Hijo, único Mediador entre Dios y la humanidad. La intervención de María, su corredención real no puede separarse de la Redención de Cristo.
Mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la Cruz, y allí, no sin designio divino, permaneció en pie, sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con entrañas de Madre a su Sacrificio, consintiendo amorosamente a la inmolación de la Víctima que Ella misma había engendrado.

Viendo Jesús a María y al discípulo amado, que estaba allí, se dirige a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después habla con el discípulo: ahí tienes a tu Madre. Desde aquel momento la recibió el discípulo por suya6. Y nosotros por nuestra. Dios nos la entrega como Madre de todos los regenerados en el Bautismo, y convertidos en miembros de Cristo: Madre de la Iglesia entera. Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros unidos a otros miembros, escribe San Pablo7. La que es Madre del Cuerpo es Madre de todos los que se incorporan a Cristo, desde el primer brote de la vida sobrenatural, que se inicia en el Bautismo y se robustece con el crecimiento de los dones del Espíritu Santo.

Trasladémonos con la imaginación a Caná, para descubrir otra de las prerrogativas de María.
Nuestra Señora pide a su Hijo que remedie aquella triste situación, de un convite de bodas donde no tenían vino. Indica a los criados: haced lo que el os diga.
Y Jesús realiza lo que su Madre le había sugerido, con maternal omnipotencia. Si así obró Cristo para ayudar a aquella gente en un problema doméstico, ¿cómo no escuchará a su Madre, cuando María le ruega por todos sus hijos?

Dios quiere conceder a los hombres su gracia, y quiere darla a través de María. Distamos mucho, escribía San Pío X, de atribuir a la Madre de Dios una virtud productora de la gracia sobrenatural, virtud que sólo pertenece a Dios. Sin embargo, puesto que María sobresale por encima de todos en santidad y en unión con Jesucristo, y ha sido asociada por Jesucristo a la obra de la Redención, Ella nos merece de congruo, como dicen los teólogos, lo que Jesucristo nos ha merecido de condigno, y ella es el ministro supremo de la dispensación de las gracias9. Ella es la seguridad, Ella es el principio y el asiento de la sabiduría; y Ella, la Virgen Madre, medianera de todas las gracias, es la que nos llevará de la mano hasta su Hijo, Jesús.

La Madre de Cristo, Rey y Señor de todo lo creado, Rey de un reino de vida, de verdad, de santidad, de gracia, de justicia, de amor y de paz, es Reina también del mundo, de los hombres y de los ángeles. Reina que ansía reinar, antes que nada, en los corazones de sus hijos. Así son las madres: no buscan el clamor aparatoso; esperan esas pequeñas manifestaciones de que los hijos no las olvidan, de que el pensamiento y el corazón saltan de gozo —una alegría tranquila, serena, profunda— cuando se piensa en la madre.

Pero los buenos hijos saben entregar a su madre más de lo que pide.
¿Hace falta poner ejemplos, al escribir sobre la Virgen del Pilar?
Entre las paredes de este templo —que parecen de piedra y son de amor—, se ha encendido el cariño de muchas generaciones de cristianos. Mi preferencia va a los gestos y a las palabras que han quedado entre cada alma y la Madre de Dios; a esos millones de jaculatorias, de piropos callados, de lágrimas contenidas, de rezos de niños, de tristezas convertidas en gozo al sentir en el alma la caricia amorosa de Nuestra Madre.

Cada día, al bajar Cristo a las manos del sacerdote, se renueva su presencia real entre nosotros con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad: el mismo Cuerpo y la misma Sangre que tomó de las entrañas de María. En el Sacrificio del Altar, la participación de Nuestra Señora nos evoca el silencioso recato con que acompañó la vida de su Hijo, cuando andaba por la tierra de Palestina. La Santa Misa es una acción de la Trinidad: por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, el Hijo se ofrece en oblación redentora. En ese insondable misterio, se advierte, como entre velos, el rostro purísimo de María: Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo.

El trato con Jesús, en el Sacrificio del Altar, trae consigo necesariamente el trato con María, su Madre. Quien encuentra a Jesús, encuentra también a la Virgen sin mancilla, como sucedió a aquellos santos personajes —los Reyes Magos— que fueron a adorar a Cristo: entrando en la casa, hallaron al Niño con María, su Madre Pero la vida sobrenatural es rica, variada: en otros instantes, llegaremos a Jesús si pasamos antes por María. Nuestra oración a la Santísima Virgen se convierte así en un itinerario que, poco a poco, nos va acercando al Corazón amabilísimo de Jesucristo.

¿Cómo entender, si no, el Rosario, maravillosa y universal devoción mariana? El Santo Rosario constituye una oración, una plegaria cuajada de actos de fe, de esperanza, de amor, de adoración y de reparación. No me canso nunca de recomendarlo a todos, para que lo recen en sus hogares, que han de ser —como el de Nazaret— focos de noble cariño humano y de amor divino.

Es cuestión de amor, no de un sentimiento superficial que necesite el apoyo de la emoción, aunque no rechacemos el fervor sensible, si Dios quiere dárnoslo. Amar a María significa conocerla, tratarla; tratar a María —ya lo he dicho— es también conocer y tratar a su Hijo, penetrarse de su palabra, cuidar, hasta la fidelidad en los detalles, su enseñanza: la fe de nuestra Santa Iglesia Católica.

Pero no debemos preocuparnos si, al principio, existe sólo el buen empeño de rezar, casi maquinalmente, una pequeña plegaria a Nuestra Señora. Cuando esa oración sincera brota de un corazón que, a pesar de los pesares, no ha olvidado los desvelos maternos, Santa María alienta esa frágil brasa y lleva el alma al deseo de formarse en la doctrina de su Hijo. Aquella corta plegaria — el tenue rescoldo cubierto entre las cenizas— se transforma en fuego que quema las miserias personales, capaz de atraer a otros a la luz de Cristo.

En estas páginas, me dirijo especialmente a los millones de cristianos, repartidos por el mundo entero, que invocan a Santa María con el título de Nuestra Señora del Pilar. Al escribirles sobre esta práctica de piedad a la Santísima Virgen, me invade la impresión de vender miel al colmenero. No me atrevo a dar lecciones, cuando me refiero a un lugar donde tanto he aprendido. No busco prosélitos, sino cómplices: compañeros en la bendita tarea de cantar a la Madre de Dios. Pero tampoco puedo dejar de preveniros ante las circunstancias de estos momentos actuales, cuando en la Santa Madre Iglesia suenan voces confusas — digámoslo con la sinceridad de mi tierra; herejías—, que intentan arrancar la verdad de las inteligencias de los fieles.

Escribí cuando era joven —con una convicción cristalizada quizá en aquellos años de mis diarias visitas al Pilar— que a Jesús se va y se vuelve por María. Con esa misma convicción afirmo que no nos ha de extrañar que, los que no desean que los cristianos vayan a Jesús —o que vuelvan a El, si por desgracia lo han perdido—, empiecen silenciando la unión a Nuestra Señora o sosteniendo, como hijos ingratos, que las tradicionales prácticas de piedad están superadas, que pertenecen a una época que se pierde en la historia. Las almas desgraciadas, que alimentan esa confusión, no perciben que quizá involuntariamente cooperan con el enemigo de nuestra salvación, al no recordar aquella sentencia divina: pondré perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo.

......
Nuestra Señora, por tanto, no puede desaparecer nunca del horizonte concreto, diario, del cristiano. No es indiferente dejar de acudir a los santuarios que el amor de sus hijos le ha levantado; no es indiferente pasar por delante de una imagen suya, sin dirigirle un saludo cariñoso; no es indiferente que transcurra el tiempo, sin que le cantemos esa amorosa serenata del Santo Rosario, canción de fe, epitalamio del alma que encuentra a Jesús por María.
....

Ahora entendemos el sentido profundo del Pilar. No es, ni ha sido nunca, ocasión para un sentimentalismo estéril: establece una base firme en la que se asienta una norma de conducta cristiana, real y sólida. En el Pilar, como en Fátima y en Lourdes, en Einsiedeln y en Loreto, en la Villa de Guadalupe y en esos miles de lugares que la piedad cristiana ha edificado y edifica para María, se educan en la fe los hijos de Dios.
.....

La historia del Pilar nos remonta a los comienzos apostólicos, cuando se iniciaba la evangelización, el anuncio de la Buena Nueva. Estamos todavía es esa época. Para la grandeza y la eternidad de Nuestro Señor, dos mil años son nada. Santiago, Pablo, Juan y Andrés y los demás apóstoles caminan junto a nosotros. En Roma se asienta Pedro, con la vigilante obligación de confirmar a todos en la obediencia de la fe. Cerrando los ojos, revivimos la escena que nos ha relatado, como en una carta reciente, San Lucas: todos los discípulos, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración, con María, la madre de Jesús.
......

El Pilar es signo de fortaleza en la fe, en el amor, en la esperanza. Con María, en el cenáculo, recibimos al Espíritu Santo: de repente sobrevino del cielo un ruido como de viento impetuoso que soplaba y llenó toda la casa donde se habían reunido. El Paráclito no abandonará a su Iglesia. Nuestra Señora multiplicará en la tierra el número de los cristianos, convencidos de que vale la pena entregar la vida por Amor de Dios.

(Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer.)
Artículo póstumo publicado en Libro de Aragón, por la CAMP de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1976.
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NADA TENGO QUE VER CON EL OPUS DEI, PERO LEYENDO ESTA CARTA, ME HA QUEDADO  SIN PALABRAS.
¡¡NADA QUE DECIR¡¡






EL BOMBARDEO DE EL PILAR DE ZARAGOZA


.-" El 4 de Agosto de 1936 un avión republicano bombardeó la basílica del Pilar, en Zaragoza. Estaba pilotado por el alférez Manuel Gayoso y había despegado de Barcelona con el objetivo de derribar o dañar gravemente el templo. Llegó a lanzar cuatro bombas, tres sobre el templo y una más que cayó en el Ebro, pero el Pilar salió sin daños del ataque

En 1936 la historia de esta iglesia alcanzaba casi los 1900 años y era un símbolo de la religión católica española, y por lo tanto, uno de los muchos objetivos del bando republicano en su cruzada antireligiosa.
Sí, me gusta esto de “cruzada antireligiosa”.
El periódico “La Vanguardia Española”, ahora conocido únicamente como “La Vanguardia”, comentaba el hecho con motivo del vigésimocuarto aniversario:

“[…]Un avión marxista, volando bajo y en círculo, arrojó tres bombas: dos de ellas atravesaron el techo de la basílica, delante de la angélica capilla, y la otra cayó en la plaza. Ninguna de las tres hizo explosión. Todavía pueden observarse los boquetes abiertos por las dos primeras bombas; la tercera levanta en el piso de la plaza unos cuantos adoquines, dejando un hueco en forma de cruz, que más tarde fue rellenado con una cruz de mármol, con la fecha del acontecimiento esculpida.[…]”.

Dos de aquellas bombas se conservan y se exponen en los pilares del templo. Lo que desconozco es si todavía están visibles los agujeros dejados por las bombas al caer sobre el techo del templo, uno de ellos en el marco del fresco “La Adoración del Nombre de Dios”, pintado por Goya en 1772.
¿Algún lector puede aclarar este punto?
En la imagen de este post he rodeado con un círculo el hueco dejado por la bomba sobre la obra de Goya.

¿Un milagro de la Virgen?
Parece que no, las bombas de 50Kg que se lanzaron necesitan algunos cientos de metros para activar la espoleta, pero el avión sólo volaba a 150 metros del suelo".-

( España, Guerra Civil Española)

Totalmente copiado de una página de Internet con tanta prisa para poder "colgarlo"que no reparé en la persona que lo firmó. Sea quien sea, le ruego mil perdones. Pero le doy las gracias mas efusivas por esa "vieja" crónica que para los Españoles de bién y bién-nacidos esta vigente. No los mismos, posiblemente, pero algunos de sus hijos, seguro, hoy , a estas fechas, bién quisiran hacer los mismo. ¡¡No pueden¡¡,
¡¡Nadie puede desmembrar a esta España Nuestra que es de todos , incluso ellos mismos que se han hecho más ricos que "entonces" gracias a que los de "a pie" pagamos sus colegios finolis en el extrajero.
¡¡Mirusté si no hay delito¡¡.
Y, manque le pese al que lo escribió...
¡¡Si¡¡,
Si fué un migragro de La virgen del Pilar.

(¡¡Mirusté por donde¡¡)


MADRID 12 OCTUBRE 2012.











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NUESTRA SEÑORA DEL PILAR.12 DE OCTUBRE.

 Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia.
Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó Clemente XII.
Pío VII elevó la categoría litúrgica de la fiesta.
Pío XII otorgó a todas las naciones sudamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España.

Historia de la Virgen del Pilar:

La tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio.
Se dice que, por entonces (40 AD), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión.
Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena" y , "vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol".
La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".

Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar.

El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea.

Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

Muchos historiadores e investigadores defienden esta tradición y aducen que hay una serie de monumentos y testimonios que demuestran la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Zaragoza.
El mas antiguo de estos testimonios es el famoso sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, cuando la santa fue martirizada.
El sarcófago representa, en un bajo relieve, el descenso de la Virgen de los cielos para aparecerse al Apóstol Santiago.
Asimismo, hacia el año 835, un monje de San Germán de París, llamado Almoino, redactó unos escritos en los que habla de la Iglesia de la Virgen María de Zaragoza, "donde había servido en el siglo III el gran mártir San Vicente", cuyos restos fueron depositados por el obispo de Zaragoza, en la iglesia de la Virgen María.
También está atestiguado que antes de la ocupación musulmana de Zaragoza (714) había allí un templo dedicado a la Virgen.
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia".

¡Es la Fiesta Nacional y también de la Hispanidad¡.
Patrona de la Guardia Civil y del Cuerpo de Correos.
Todos los españoles ,dentro y fuera de nuestra tierra, no pueden pasar por alto el sonido alegre y bravo que tiene una jota .
A todos nos estremece sin importarnos para nada la región, Española por supuesto, donde nacimos.
A mi me emociona , hasta saltarseme las lagrimas, siempre que la oigo o la terareo.

¡¡Es La Fiesta Nacional de Mi Patria¡¡
¡¡Viva España¡¡
¡¡Viva Esta Tierra Nuestra¡¡

(Y quién no la Ame así Grande, así de Una y así de Libre, puede marcharse, nosotros no les retendremos..... porque tampoco les necesitamos y,
¡¡ Que corra el Aire¡¡)

La "nota" no puedo terminarla sin poner debajo la letra del Himno a la Virgen del Pilar ....
Pero después cantarla y llenar de flores El Pilar ....

¡¡Cantemonos una Jotica¡¡
¿Vale?

¡¡Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza¡¡.
¡¡Por siempre sea bendita y alabada¡¡.

MADRID 12 OCTUBRE 202

(HIMNO)

"Virgen Santa, Madre mía.
Luz hermosa, claro día.
Que la tierra aragonesa
Te dignaste visitar,
Este pueblo que te adora,
De tu amor favor implora,
Y te aclama y te bendice
Abrazada a tu Pilar.
Pilar sagrado
Faro esplendente,
Rico presente
De caridad,
Pilar bendito
Trono de gloria.
Tú a la victoria
Nos llevarás.
Cantad, cantad
Himnos de honor y alabanza
A la Virgen del Pilar.
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